"Free Play" Stephen Nachmanovich

libro Free Play
¿Cómo se aprende a improvisar? ¿O, en todo caso, cómo se aprende cualquier arte? ¿O cualquier cosa? Es una contradicción, un oxímoron. Vaya y dígale a alguien: “¡Sé espontáneo!”. O trate de que alguien se lo diga a usted. Nos sometemos a maestros de música, de baile o de taller literario que pueden criticar o sugerir. Pero por debajo de todo eso lo que realmente nos piden es que seamos espontáneos, que “seamos creativos”. Y eso, por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. ¿Cómo se aprende a improvisar? La única respuesta es otra pregunta: ¿qué nos lo impide? La creación espontánea surge de lo más profundo de nuestro ser. Lo que tenemos que expresar ya está con nosotros, es nosotros, de manera que la obra de la creatividad no es cuestión de hacer venir el material sino de desbloquear los obstáculos para su flujo natural.


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Fragmentos de "Free Play. La improvisación en la vida y en el arte"

"La improvisación es la forma más natural y extendida de hacer música. Hasta el siglo IXX era parte integrante hasta de nuestra tradición musical culta en Occidente. Leonardo Da Vinci fue uno de los más grandes improvisadores en viola da braccio, y junto con sus amigos puso en escena óperas cuya música y letra se inventaban en el momento.

La forma más común de improvisación es el lenguaje común.

La improvisación es la aceptación, de una sola vez, tanto de la la transitoriedad como de la eternidad (...) Entregarse significa mantener una actitud hacia el no saber, nutrirse del misterio de los momentos que son seguramente sorprendentes, siempre nuevos.

Cualquier buen músico de jazz tiene innumerables recursos a los que puede volver a acudir cuando se atasca. Pero para ser improvisador hay que dejar atrás esos trucos, saltar sobre un solo pie y correr riesgos, tal vez de vez en cuando caer de cara al suelo. Entonces los demás verán como uno logra levantarse y rearmar su mundo.

Como seres vivos, pautados, somos incapaces de producir nada al azar. Ni siquiera podemos programar una computadora para que produzca números al azar; lo más que podemos hacer es crear un modelo tan complejo como para dar la ilusión del azar.

La creatividad totalmente desarrollada se produce cuando un adulto entrenado y diestro es capaz de acudir a las fuentes de la conciencia de juego clara e intacta del niño pequeño que lleva dentro. Esta conciencia produce una sensación y tiene una manera de fluir que se reconoce de inmediato.

Para que aparezca el arte, nosotros debemos desaparecer.

La idea occidental de la práctica es adquirir destreza. Está muy relacionada con nuestra ética del trabajo, que nos exige soportar la lucha o el aburrimiento, en aras de las recompensas futuras. La idea oriental de la práctica, en cambio es crear la persona, o más bien actualizar o revelar a la persona completa que ya está allí. No es una práctica para algo, sino una práctica total, suficiente en sí misma.

Los artistas trabajan con herramientas tramposas y materiales difíciles de manejar, con sus caprichos, resistencias, inercias e irritaciones inherentes. A veces maldecimos los límites, pero sin ellos el arte es imposible. Nos proporcionan algo con lo que trabajar, y algo contra lo cual trabajar.

Puede ser que cuando ya no sepamos qué hacer hayamos llegado a nuestro verdadero trabajo, y que cuando ya no sepamos adónde ir hayamos comenzado el verdadero viaje. La mente que no se desconcierta no se está empleando. El arroyo que encuentra un obstáculo es el que canta.

El inconsciente es el alimento del artista, de manera que los errores y los lapsus de todo tipo deben atersorarse como valiosísima información del mas allá y del adentro... Una y otra vez observamos que los caprichos y accidentes que uno tiende a rechazar como "datos malos" a menudo son los mejores.

Uno se encuentra con alguien nuevo y los dos juntos crean el lenguaje. Cuando la conversación funciona, tampoco es cuestión de encontrarse a mitad de camino. Es cuestión de desarrollar algo nuevo para los dos.

El editing debe surguir de la misma alegría y abandono que la improvisación libre... He aquí algunos elementos del editing artístico: 1) Sentimientos profundos por las intenciones que hay debajo de la superficie; 2) amor sensual por el lenguaje; 3) sentido de la elegancia; y 4) crueldad... A veces las partes que más amamos son las que terminan como recortes en el piso. Tal vez son las primeras imágenes que nacieron, sobre las cuales se construyó todo el trabajo. Pero una vez que se ha completado el edificio, hay que quitar los andamios. 

"El artista creativo, el poeta y el santo deben luchar contra los dioses reales (lo contrario de los dioses ideales) de nuestra sociedad... el dios del conformismo, y también los dioses de la apatía, el éxito material y el poder de explotación..." Rollo May

El profesionalismo de la técnica y el destello de la destreza son más cómodos como ámbito de puro poder creativo; por eso nuestra sociedad recompensa generalmente más a los ejecutantes virtuosos que a los creadores originales. Es relativamente fácil juzgar y evaluar la brillantez técnica. Pero no es tan fácil evaluar el contenido espiritual y emocional, que se intuyen en forma directa, sutil, y a menudo se muestran al mundo en toda su magnitud después que ha pasado mucho tiempo. La peor pieza que escribió Beethoven, la aburrida y pomposa Sinfonía de la batalla, fué la más popular mientras estuvo vivo.

Lo que puede salvarnos es saber que la verdadera creatividad surge del Bricolage, de trabajar cualesquiera materiales de formas raras tengamos a mano, incluyendo nuestra despareja colección de "yoes" de formas raras.

Por más avanzados que seamos, tememos que la gente nos considere impostores.... El espectro que juzga se presenta a veces disfrazado de algún impedimento externo relacionado con el dinero, la moda, los factores políticos o con la aparente indiferencia del mundo ante la expresión creativa.

La actitud hacia el trabajo es inherentemente no dualista; el trabajo y nosotros somos una misma cosa... Si mi trabajo es algo ajeno a mí, querré terminarlo rápido y seguir con mi vida... Pero si la vida y el arte son una sola cosa, nos sentimos libres de trabajar con cada frase, cada nota, cada color, como si tuviéramos una infinita cantidad de tiempo y energía.

Al ocuparnos del inconsciente nos encontramos ante un océano lleno de ricas formas de vida invisibles que nadan bajo la superficie. En el trabajo creativo tratamos de atrapar uno de esos peces; pero no podemos matar al pez, tenemos que atraparlo de tal manera que conserve la vida. En cierto sentido lo traemos a la superficie como anfibio para que pueda andar a la vista de todos, y las otras personas le verán algo conocido porque ellos tienen sus propios peces, que son los primos del nuestro.

Escribir, tocar un instrumento, componer, pintar, leer, escuchar, mirar... todo exige que nos sometamos a ser transportados por Eros, a una transformación del yo similar a la que ocurre cuando nos enamoramos.

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