"El arte de los ruidos" Luigi Russolo

El arte de los ruidos
"El viento a veces aúlla con pasajes ascendentes y descendentes en un registro que no supera una quinta y continúa sobre esta variación con un arpegio en los bajos; otras veces, en cambio, se lanza hacia arriba con agudos, donde se detiene con un silbido largo y persistente. Pausa, silencio imprevisto, completo. Rápidamente retoma el silbido agudo que después, descendiendo, se transforma en un aullido bajo que se aleja. ¡Y qué maravillosa variedad de ritmos y de timbres tendremos si al viento lo acompaña la lluvia!"

"...Es verdad: el oído necesita reposo, sus facultades fisiológicas no son ilimitadas, ¡necesita reposo y silencio! Muy verdadero, sí, pero eso no ocurre solo respecto de los ruidos ni prueba que los ruidos no son musicales y no puedan devenir en música. De hecho, ¿quién quisiera tener en su casa una orquesta -aunque fuese maravillosa- que tocase continuamente, durante días, semanas y meses, las sinfonías de Beethoven?"

"Ningún músico tiene la riqueza rítmica que tienen las máquinas. Sin ir más lejos, incluso en nuestra propia casa, ¿no estamos rodeados de ruidos extraños y curiosos, de timbres indefinidos y de variaciones tonales de lo más divertidas proveniente de los caños de agua, del gas, de las estufas? ¿Quién podría afirmar que esos ruidos son más aburridos que el piano del vecino sonando desde la mañana hasta la noche?"

"Recuerdo la confesión que me hicieron los músicos que tocaron en el primer concierto de los intonarumori en Milán. Después del cuarto o quinto ensayo, comprobaban con estupor que, desarrollado el oído y adquirido el hábito de escuchar el ruido entonado y variable producido por los intonarumori, afuera, en la calle, sentían un inmenso placer al oír los ruidos del tranvía, de los autos, etc., y constatar las variaciones de tono que reconocían en esos ruidos."

"El sistema armónico temperado en cierto modo puede ser comparado con un sistema de pintura que aceptara un solo amarillo, un solo verde, un solo rojo, etc."

"El estupor por la novedad de los timbres de los ruidos y el hecho de escucharlos de manera musical producen un cúmulo de sensaciones nuevas para el oído, experimentadas en la escucha de la orquesta de intonarumori. Y es difícil que el oído se canse, porque el timbre complejo del ruido, por la riqueza de los sonidos armónicos que lo componen, tiene una indeterminación cuya estructura el oído intuye pero no se explica."


Fragmentos de "El arte de los ruidos" Luigi Russolo (1913)

Comentarios